Una pequeña lesión me obliga a hacer un alto en el camino, no puedo seguir caminando! Tengo que cambiar de planes y permanecer en Triacastela 2 días hasta recuperarme.

Precioso lugar, la lluvia le otorga un encanto especial, el otoño se va acercando, mi estación preferida! olor a mojado, hojas caídas, cada paso es inigualable, es mágico, cada metro q avanzas tiene su encanto y te invita a parar, a contemplar! No sé q tiene este lugar pero hace que olvides tu mundo y tus pies caminen solos.
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De mi estancia en Triacastela, un nombre: Doña Maribel, dueña del albergue La Horta de Abel, recomendable 100% y no por sus lujos o comodidades, sino por el trato recibido de esta gran mujer, estos son los sitios que me gustan!. Ella ha sido mi abuela durante dos dias, esa abuela q todos echamos de menos y tan presente llevamos en nuestro día a día, me ha cuidado, me ha acogido con cariño y me ha tratado con confianza. Se ha interesado e implicado en las razones por las que estoy haciendo este sendero de vida.

Agradecerle desde aquí el haber hecho que sintiera la suya, como mi propia casa! los momentos frente a la chimenea con “mi abuela”, el calor recibido durante esos días de lluvia y frío, gracias por contribuir también a que los pequeños senegaleses puedan recibir un tratamiento médico como cualquier persona.
Mencionar también a Susana por su trato y profesionalidad! Solo puedo terminar diciendo: ¡Gracias, volveremos a encontrarnos!

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Debo continuar, ¡hasta pronto Tricastela!
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